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Escrito
por el Arq. Daniel Quintero
Introducción:
¡Cúan
agradable es compartir acerca de el país en América
Latina que se conoce como “El pulgarcito de América”!
Este país es admirado por su gente trabajadora y
por el avance económico a pesar de los desastres
y adversidades a los que se ha enfrentado.
La
Casa de nuestros padres:
La
Casa de nuestros padres, El Salvador, quién lleva
su nombre en honor a “El Salvador del mundo”,
Jesucristo, se encuentra localizado en la costa del Pacífico
en Centro América y tiene sus fronteras con los
países de Guatemala, Honduras y con Nicaragua en
el golfo de Fonseca. Cuenta con un territorio de 21,040
kilómetros, incluyendo 307 kilómetros de
zona costera, y posee un mar territorial de 200 mn ubicado
en “El Cinturón de Fuego”, lo cual le
expone a las consecuencias de la actividad volcánica.
El Salvador cuenta con una población de más
de seis millones de habitantes.
La
economía de El Salvador abarca principalmente tres
sectores, agricultura (10%), industrial (30%) y servicios
(60%). Posee a su vez energía hidroeléctrica,
geotérmica y tierras cultivables. Debido a la inflación
de los años recientes, la economía ha decaído
a niveles muy bajos (de un dígito) y se encuentra “en
lucha”. Las exportaciones totales han crecido sustancialmente
y se considera que las remesas provenientes de los salvadoreños
viviendo en el extranjero han contribuido grandemente a
su economía, debido en parte a que el país
ha aceptado el dólar americano como moneda legal
a la par de su moneda nacional (el colon), a partir del
1ro de enero del 2001.
Nuestro
nuevo vecindario:
Al
considerar el “vecindario” de los hispanos
en los Estados Unidos, notamos que según el US Census
Bureau, la población hispana ha aumentado más
de un 50% en los Estados Unidos (más de 16 millones)
desde el 1990. Los salvadoreños constituyen el mayor
grupo de Centroamericanos (aproximadamente 655,165). Generalmente,
la concentración mayor de la población procedente
de Latinoamérica que reside en los Estados Unidos
se encuentra principalmente en dos estados, California
y Tejas. Sin embargo, cabe notar que los dos estados que
reflejan un cambio mayor en el aumento del porcentaje de
la población hispana actualmente son los estados
de North Carolina y Arkansas.
Mi
esposa y yo hemos escogido establecernos en uno de estos “vecindarios”,
esto es, el estado de Arkansas. Estamos en el proceso de
construir nuestra familia, como tantas otras familias procedentes
de El Salvador, tratando de pasar la herencia cultural
de nuestro país a la próxima generación.
Es cierto que enfrentamos muchos retos al levantar nuestra
familia en una tierra que necesariamente no comparte las
mismas tradiciones culturales que nosotros, pero hemos
encontrado nuestro mayor recurso para levantar a nuestra
familia en la oración.
Existen
otros latinos, según reporta el periódico “La
Noticia” con sede en Charlotte, North Carolina, que
han encontrado refugio en la misma fuente: la oración.
Este periódico reporta que un grupo de latinos de
la tercera edad se reúne en el Senior Center del
condado, en medio del dolor de la pérdida de seres
queridos en su país como consecuencia de catástrofes
naturales, y han hallado el consuelo tan anhelado por medio
de la oración.
Conclusión:
Cautivó mi
atención y me hizo reflexionar el comentario que
escuché en una ocasión de Elena Samaniego,
quien dice: Yo he tenido tres grandes amores en mi vida:
el de mis padres, el de mi esposo, y el de mis hijos”. ¿No
es nuestra familia la motivación que nos trae a
muchos de nosotros a trasladarnos a este país para
construir nuestro hogar? Si es así, entonces debemos
estar preparados para ofrecerles lo mejor y lograr construir
una familia verdaderamente sólida.
Es
por esto que nuestra organización FamilyLife (Vida
Familiar) existe; y es nuestro compromiso proveerle al
pueblo hispano que reside en los Estados Unidos y sus territorios,
las herramientas necesarias para edificar la relación
entre los cónyuges, entre los padres y madres y
sus hijos y de una generación a otra, incluyendo
la generación tan importante de los abuelos. Le
invitamos a unirse a nosotros en este propósito
de construir hogares hispanos sólidos, y a utilizar
los recursos que hacemos disponibles a su familia, quien
es su tesoro más valioso.
Daniel
Quintero es original de El Salvador, y obtuvo su grado de
arquitectura en Méjico, donde vivió por más
de doce años. También sirvió como misionero
en el Salvador por seis años, colaborando con la iglesia
en diversas áreas como evangelismo, programas de radio
y televisión y tutor de escuela secundaria. Actualmente,
Daniel trabaja como coordinador de proyectos en una compañía
de construcción en Little Rock, Arkansas, donde reside
con su esposa Sardis y sus tres hijos.
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