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Manifiesto de la Familia
FamilyLife es un ministerio de Campus Crusade for Christ y fue fundado en el 1976 para ministrar a las parejas comprometidas para casarse y a los matrimonios que trabajaban para la organización. Desde ese entonces, FamilyLife ha crecido hasta llegar a ser un ministerio internacional que ha alcanzado a más de 1,000,000 de personas a traves de sus conferencias de vida matrimonial. En el año 1999, FamilyLife lanzó una estrategia de alcance a las familias hispanas que residen en Estados Unidos y sus territorios, bajo la dirección del Dr. Alberto J. Rodríguez y su esposa Debbie. Las oficinas centrales de este ministerio se encuentran en Little Rock, Arkansas y contamos con un personal de más de 400 personas.

FamilyLife existe con el propósito de glorificar a Dios, dar a conocer a Jesucristo, y ser utilizado por Él en una reformación de la familia. Nuestra misión es desarrollalr familias que reflejen a Dios y transformen el mundo, un hogar a la vez.

INTRODUCCIÓN

Durante la última mitad del siglo veinte, la cultura ha sufrido una decadencia sin precedentes. Aunque los avances científicos y tecnológicos han creado una ola de prosperidad aparente y de progreso, los valores y convicciones morales se han deteriorado rápidamente.

En una época, la mayoría de nuestros antepasados basaron su sentido de lo bueno y lo malo en principios judeo-cristianos que proveyeron bases sólidas para la vida. Hoy, la gente ve la ética y la moral como algo relativo y subjetivo y ha desarrollado su propia versión de "moralidad" con muy poca o ninguna consideración hacia los patrones absolutos.

Esta idea de tolerancia moral también ha estado erosionando las bases de la familia y la sociedad. Muchas personas hoy, tienen poca o sencillamente ninguna idea sobre cómo mantener un matrimonio exitoso y de cómo criar a sus hijos de tal manera que lleguen a ser adultos responsables. Además, un número creciente de educadores, políticos y miembros de los medios de difusión están atacando y redefiniendo la familia, creando mucha confusión sobre lo que una familia es verdaderamente. Mucha gente proclama hoy que los "valores familiares" son importantes, pero el cambio gradual hacia el relativismo moral a traido un gran debate en cuanto a lo que significa los "valores familiares".

Abraham Lincoln dijo, "La fortaleza de una nación se encuentra en los hogares de su gente." Estamos convencidos de que la familia es la columna vertebral de la iglesia cristiana y de la sociedad en general. La historia nos muestra que si alguna sociedad quiere sobrevivir, debe fortalecerse y edificarse sobre las verdades bíblicas del matrimonio y la familia.

La Biblia comienza en Génesis con el matrimonio de un hombre y una mujer y termina en el libro de Apocalipsis con el matrimonio de Cristo y Su Novia, la Iglesia. Entre estos dos eventos históricos, uno en el pasado y el otro todavía en el futuro, Dios nos dio principios permanentes para la vida familiar, que si se siguen en un espíritu de humildad y obediencia, nos muestran la única manera de mantener relaciones familiares saludables.

El siguiente documento confirma este modelo bíblico y nos desafía a considerar cómo deberíamos vivir dentro de las paredes de nuestras casas. Se ofrece en un espíritu de amor y humildad, no de juicio ni contienda. Además, no se ha tratado de que ésta sea una declaración doctrinal exhaustiva acerca de lo que la Biblia dice sobre el matrimonio, la familia y demás temas relacionados.

Más bien, este documento propone hacer declaraciones que inevitablemente van a enfrentar asuntos culturales críticos. Invitamos a todo aquel que desee afirmar las verdades sobre el matrimonio y la familia de acuerdo a las Escrituras, a adherirse al mismo y hacer un compromiso para así cumplirlo. Es nuestra esperanza que este documento sirva para presentar acertadamente la verdad que Dios nos ha revelado en las Escrituras, nos ayude a ver cómo es una familia desde el punto de vista bíblico y nos muestre cómo podemos honrar y glorificar a Dios en nuestras relaciones familiares.

Honestamente reconocemos que, al igual que todo el mundo, hemos negado con frecuencia las verdades bíblicas de la vida familiar por la manera en que vivimos. Deseamos, sin embargo, comprometernos, por la gracia de Dios, a vivir de acuerdo a los principios aquí declarados. También nos comprometemos a pasarlos a las generaciones futuras, para que, al reflejar nuestras vidas familiares el carácter de Dios, Él sea honrado y glorificado.

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LA BIBLIA

Creemos que la Biblia fue escrita por hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo; creemos que tiene autoridad absoluta y que no tiene ningún error en los escritos originales. Creemos que la Biblia contiene el diseño para construir matrimonios y relaciones familiares sólidas. Enseña principios sobre el matrimonio y la vida familiar que transcienden el tiempo y la cultura. Estamos comprometidos a comunicar esta verdad bíblica para así fortalecer y guiar al matrimonio y a la familia. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20-21; Hebreos 4:12).

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LA FAMILIA

Creemos que Dios fue quien dio origen a la familia. Fue fundada por El al crear al hombre y a la mujer y establecer así el primer matrimonio, según lo registra el libro de Génesis. Más adelante, la Biblia define a la familia a través de las instrucciones dadas por Dios para que las parejas casadas tuvieran hijos ya sea por nacimiento o por adopción. Creemos que el propósito de la familia es glorificar y honrar a Dios formando bases espirituales, emocionales, físicas y económicas para los individuos, la iglesia y la sociedad.

Es en el hogar donde los niños observan los modelos de masculinidad y femineidad. Es en el hogar donde se les enseña a los niños los valores morales y es en el hogar en donde estos valores se plantan en el corazón de los niños. Es en el hogar en donde se modela la realidad de una relación con Dios a través de Jesucristo.

Es en el hogar en donde la gente aprende a vivir de acuerdo a sus convicciones. Por lo tanto, nos comprometemos a mantener en alto el concepto de la familia como el diseño original y primario para producir una descendencia que refleje a Dios, que a su vez pase los valores divinos de generación en generación. ( Efesios 3:14-15; Génesis 1:26-28; Romanos 8:15-23; Juan 1:12; Gálatas 3:29; Salmos 78:5-7; Deuteronomio 6:4-9).

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EL MATRIMONIO

Creemos que Dios, no el hombre, creó el matrimonio. Creemos que el matrimonio fue la primera institución creada por Dios. Creemos que la Biblia enseña que el pacto del matrimonio es sagrado y por toda la vida. La Biblia enseña que el matrimonio es una declaración pública de una unión y de un compromiso mutuo hecho en privado entre un hombre y una mujer, nunca entre dos personas del mismo sexo. Por lo tanto, creemos que Dios le da una esposa a un hombre y un esposo a una mujer, y ellos necesitan recibirse el uno al otro como la provisión personal de Dios para satisfacer sus necesidades mutuas.

Creemos que Dios creó el matrimonio con el propósito de que las parejas glorifiquen a Dios al llegar a ser una sola carne y al criar a sus hijos en el conocimiento y amor a Dios. También para que se complementen el uno al otro y disfruten del placer sexual. Así como el "hierro afila al hierro", creemos que Dios usa el matrimonio para cambiar al hombre y a la mujer a la imagen de Jesucristo. Así como la Trinidad refleja Personas iguales con diferentes funciones, creemos que Dios creó al hombre y a la mujer con el mismo valor pero con funciones y responsabilidades diferentes dentro del matrimonio.

Finalmente, declaramos que el compromiso del matrimonio dentro de nuestra cultura debe ser estimado como una institución sagrada, en la cual hombres y mujeres pueden experimentar el verdadero sentido de intimidad espiritual, emocional y física, para que así los dos puedan llegar a ser uno. (Génesis 2:18-25; Efesios 5:30-32; 1 Corintios 7:3; Mateo 19:4-6; Marcos 10:6-9,12:25; Proverbios 27:17; Romanos 1:26-27, 8:29; Hebreos 13:4; Mateo 22:30; Deuteronomio 24:5; Cantar de los Cantares).

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ESPOSOS

Creemos que Dios ha encargado a cada esposo para que cumpla con la responsabilidad de ser "cabeza" (siervo-líder) de su esposa. Creemos que Dios creó en el hombre la necesidad de una compañera, por lo cual él necesita a su esposa como su complemento y ayuda idónea. Creemos que el esposo le dará cuenta a Dios de cómo amó, sirvió y proveyó para su esposa. Rechazamos la idea de que el esposo domine a su esposa. De la misma manera, rechazamos la idea de que el esposo deje de cumplir con la responsabilidad de guiar a su esposa. Por el contrario, creemos que su responsabilidad es amar a su esposa. Este amor se distingue por el hecho de que él tome la iniciativa en servir, cuidar y honrar a su esposa como un regalo de Dios. Creemos que su responsabilidad es proteger, ayudar y proveer para las necesidades físicas, emocionales y espirituales de su esposa.

También creemos que un esposo debe buscar y poner en alta estima la opinión y el consejo de su esposa y tratarla como a la compañera que ella es en Cristo. Por lo tanto, nos comprometemos a exhortar y rogar a los hombres para que no abusen de la responsabilidad que Dios les ha dado como esposos, sino más bien, que expresen un amor sacrificial por sus esposas, de la misma manera que Cristo expresó Su amor sacrificial por la iglesia y lo demostró plenamente en la cruz. (Génesis 2:18-25; Efesios 5:22-33; Colosenses 3:19; 1 Pedro 3:7; 1 Timoteo 5:8).

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ESPOSAS

Creemos que Dios ha encomendado a cada esposa para que cumpla con la responsabilidad de ser la "ayuda idónea" de su esposo. Creemos que la esposa le dará cuenta a Dios de cómo amó, respetó y le dio apoyo a su esposo. Sostenemos la verdad bíblica de que ella tiene el mismo valor para Dios que su esposo. Rechazamos la idea de que la esposa debe asumir la responsabilidad de liderazgo de su esposo. De la misma manera, rechazamos la idea de que la esposa debe ceder pasivamente al dominio de su esposo. Creemos que su responsabilidad es que voluntaria e inteligentemente afirme, respete y se someta a su esposo como el líder de la relación matrimonial de acuerdo al diseño divino. Por lo tanto, nos comprometemos a exhortar a las esposas para que sean el apoyo de sus esposos, aceptando los privilegios y responsabilidades de su rol como su ayuda. (Génesis 2:18-25; Efesios 5:22-33; Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1-6; Proverbios 31:10-12).

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UNIÓN SEXUAL

Creemos que la Biblia claramente declara que el matrimonio es el único contexto para la intimidad sexual. Creemos que la cultura contemporánea está presionando la mente de los solteros para que prematuramente participen en actos que están designados a practicarse solamente dentro del contexto del matrimonio. Nuestra cultura ha rechazado el plan de Dios respecto a la intimidad sexual, promoviendo diversas maneras de promiscuidad sexual. Como consecuencia, ha traído sobre sí misma enfermedades sexuales y relaciones disfuncionales.

Creemos en la pureza y en la fidelidad sexual. Por lo tanto, nos comprometemos a entrenar a los padres para que enseñen a sus hijos desde una edad temprana a que respeten su sexualidad y preserven su virginidad y pureza hasta el matrimonio. Nos comprometemos a transmitir el mensaje a los adolescentes, los adultos solteros y a las parejas casadas de que la intimidad sexual solamente es permitida dentro del contexto del matrimonio. (Génesis 2:24-25; Romanos 1:24-27; 1 Tesalonicenses 4:3-8).

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PADRES

Creemos que Dios le ha encomendado al padre la responsabilidad de ser el líder de la familia. El es responsable delante de Dios de guiar a su familia por medio de un amor sacrificial por su esposa e hijos y de proveer para sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. Creemos que la mejor manera en que un padre puede amar a sus hijos es amando a su esposa. Creemos que los niños obtienen mucho de su concepto de Dios a través de sus padres. Creemos que el padre tiene la responsabilidad de enseñar a sus hijos a través de la instrucción y del ejemplo, las verdades de la Biblia y cómo aplicarlas de una manera práctica a la vida diaria. Por lo tanto, un padre debe invertir tanto tiempo de calidad como cantidad con cada uno de sus hijos.

Creemos que el padre debe demostrar un carácter de integridad hacia Dios, que sea evidente en su humildad, ternura y paciencia hacia sus hijos. Creemos que un padre debe demostrar amor a cada hijo a través de la disciplina consistente. Por lo tanto, estamos comprometidos a hacer volver el corazón de los padres hacia sus hijos, enfatizando la importancia de su papel como padre, y a exhortar a cada padre para que sea un ejemplo de amor hacia Dios y Su Palabra, un ejemplo de amor hacia su esposa y un ejemplo de amor hacia sus hijos. (Malaquías 4:6; Efesios 6:4; Colosenses 3:20-21; Deuteronomio 6:4-9; 1 Timoteo 3:4-5; 5:8).

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MADRES

Creemos que Dios ha designado de manera única a la mujer para ser madre. Creemos que la mejor manera en que una madre puede amar a sus hijos es amando al padre de éstos. También creemos que Dios ha creado a la mujer con una habilidad innata muy especial para criar y cuidar a sus hijos.

Por lo tanto, creemos que las madres son las personas más indicadas para realizar las responsabilidades vitales de amar, criar y cuidar a los niños. Creemos que estas responsabilidades deben realizarse antes de considerar cualquier otra. Creemos que nuestra cultura ha devaluado el papel de las madres dándole mayor importancia a actividades realizadas fuera de la casa.

Reconocemos que hay casos donde será necesario que la madre trabaje fuera de la casa (dificultades económicas, madres solteras); sin embargo, también creemos que algunas parejas han escogido vocaciones y estilos de vida que resultan en la falta de énfasis en la importancia del papel de la madre como una fuente primaria en la nutrición emocional de los hijos.

Por lo tanto, nos hemos comprometido a presentar un marco bíblico a través del cual las parejas puedan evaluar correctamente sus prioridades a la luz del papel de una madre. Nos comprometemos a elevar y reconocer el papel tan importante que Dios le otorga a la maternidad en Su economía para la familia. Nos comprometemos a exhortar a las madres a que modelen el amor a Dios y su Palabra, a modelar amor por sus esposos y amor por sus hijos. (Tito 2:4-5; 1 Tesalonicenses 2:7; Proverbios 14:1-31; Deuteronomio 6:6, 11:19; Ezequiel 16:44-45).

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HIJOS

Creemos que los hijos son un regalo de Dios y deben ser recibidos y tratados como tales. Creemos que la vida de un niño comienza en el momento de la concepción. Creemos que los niños tienen una responsabilidad especial hacia Dios de obedecer y honrar a sus padres. Creemos que la identidad y el crecimiento espiritual de un niño se verá afectado por la devoción, o la falta de ella, de sus padres hacia Dios, su devoción mutua como pareja y hacia el niño. Los padres deben verse a sí mismos como embajadores, trabajando para construir un carácter sólido en la vida de sus hijos a través de una devoción a Dios consistente, de nutrirles emocionalmente, la disciplina, la enseñanza del bien y del mal. Nos hemos comprometido con el plan de Dios de compartir Su amor de generación en generación, animando a los padres a amar a sus hijos "para que las generaciones futuras puedan conocer el amor y el perdón de Cristo". (Efesios 6:1-3; Colosenses 3:20; Salmos 78:5-8, 127:3-5; 139:13-16; Proverbios 4:1, 6:20).

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MATRIMONIOS SIN HIJOS

Creemos que Dios ha permitido que algunas parejas no tengan hijos biológicos de acuerdo a Su plan soberano para sus vidas. Creemos que las parejas sin hijos no poseen menor valor delante de Dios que aquellas que sí los tienen. Creemos en animar a las parejas sin hijos para que consideren la adopción como una alternativa para su familia. Estamos comprometidos a animar a las parejas sin hijos para que transmitan un legado de devoción a Dios a través de su involucramiento con los niños de sus familias inmediatas, iglesias y comunidades. (Lucas 1:6-7; Romanos 8:28-29).

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ABUELOS

Creemos que los abuelos deben ser honrados como miembros valiosos de la familia. Creemos que su sabiduría para vivir debe ser buscada y pasada a sus hijos y a los hijos de sus hijos. También creemos que los abuelos tienen la responsabilidad de servir como modelos para sus nietos y enseñarles cómo conocer a Jesucristo y cómo crecer en una relación personal con Él, así como transmitirles principios bíblicos para una vida de fidelidad a Dios. El Antiguo Testamento está lleno de ejemplos de abuelos y abuelas que hicieron excelentes papeles como tales.

Por lo tanto, nos comprometemos a honrar a los abuelos alentando a sus hijos y nietos para que escuchen sus palabras llenas de sabiduría. También nos comprometemos a exhortar a los abuelos para que se involucren activamente con sus nietos cada vez que les sea posible. (1 Timoteo 5:4; Génesis 18:18-19; Proverbios 17:6; Salmo 78).

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LA IGLESIA

Creemos que la familia y la iglesia son interdependientes. Una responsabilidad primordial de la iglesia es la de ayudar a construir familias que reflejen a Dios, y estas familias a su vez ayudan al desarrollo de la iglesia. Creemos que la familia suple en pequeña escala, las funciones de la iglesia local. Creemos que la iglesia local es el hogar espiritual en donde las familias se reunen para adorar a Dios unidas. Este es el lugar en donde el conocimiento y amor de Dios es comunicado a los padres, las madres y los hijos.

Por lo tanto, estamos comprometidos a exhortar a las familias para que apoyen a la iglesia local involucrándose en ella. También nos hemos comprometido a exhortar a la iglesia local para que mantenga como prioridad el ayudar a construir matrimonios y familias sólidas que reflejen a Dios. (1 Timoteo 3:15; Efesios 5:22-33; Filemón 1:2; Colosenses 4:15).

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DIVORCIO

Creemos que el plan de Dios para el matrimonio es que éste sea un compromiso para toda la vida entre un hombre y una mujer. Creemos que Dios aborrece el divorcio. También creemos que el divorcio le hace daño a todas las personas involucradas. Por lo tanto, se debe animar a la reconciliación de un matrimonio y desalentar todo síntoma de divorcio. Creemos también que Dios permite el divorcio en ciertas situaciones, no porque ésta sea Su voluntad sino por la dureza de corazón de las personas. Creemos que, de acuerdo a la Biblia, Dios permite el divorcio en el caso de adulterio y en el caso en que un cónyuge inconverso decida abandonar el compromiso del matrimonio.

Creemos, sin embargo, que es la prioridad de Dios que la unidad matrimonial sea restaurada y que a través del poder del evangelio de Jesucristo, la pareja experimente el perdón y la reconciliación. Creemos que en el caso desafortunado del abuso y del abandono, Dios ha provisto protección para el cónyuge abusado y provisión para el sostenimiento de los niños a través de la iglesia, las leyes civiles, consejeros cristianos, la oración y otras medidas prácticas. Creemos que Dios puede restaurar a las personas heridas por el divorcio y a matrimonios que se han deshecho, a través de Su gracia, por el poder de Su Espíritu Santo, y por Sus verdades prácticas que encontramos en la Biblia. (Malaquías 2:16; Mateo 5:31-32, 19:3-9; Marcos 10:6-12; Lucas 16:18; Romanos 7:1-3; Romanos 13:1-5; 1 Corintios 7:15).

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MADRES SOLAS Y PADRES SOLOS

Creemos que, idealmente, un niño necesita la influencia de ambos, un padre y una madre, para que tenga un desarrollo saludable en su vida y en sus relaciones con otros. Al mismo tiempo, reconocemos que la gracia de Dios es suficiente y que El es un padre para el huérfano y un esposo para aquella que no lo tiene. También creemos que Dios es el protector de los huérfanos y el amigo y esposo de viudos y viudas.

Creemos que Dios, por Su gracia, puede llenar el vacío que deja la falta de uno de los padres para llevar a cabo Sus propósitos eternos de formar el carácter de Cristo en los padres solteros y en sus hijos. Creemos que una madre o un padre solo, junto con sus hijos constituyen una familia y como tal, Dios tiene en Su Palabra, principios para el buen desarrollo de ellos como familia. Creemos que la iglesia local debe ser un hogar para los padres solos y sus hijos, rodeando a estos niños con personas que amen a Dios y les sirvan como mentores, supliendo así el modelo del padre o de la madre que no está presente.

Por lo tanto, nos comprometemos a exhortar a los cristianos dentro de las iglesias locales, para que ayuden creativamente a suplir las necesidades asociadas con los hogares con un solo padre. Nos hemos comprometido a alentar y dar ánimo a las familias con un solo padre proveyéndoles recursos y desarrollando principios bíblicos que ayuden a aquellos que se enfrentan con la tarea de criar a sus hijos solos. (Salmo 68:5-6; 1 Corintios 7:32; Santiago 1:27; 1 Timoteo 5:3-16; Romanos 8:28-29; Lucas 18:3-5).

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FAMILIAS DESINTEGRADAS Y FAMILIAS CON HIJOS DE DIFERENTES PADRES

Creemos que aunque ésta no es Su voluntad, Dios ha permitido a hombres y a mujeres, ya sea por malas decisiones o circunstancias fuera del control de las personas, a afrontar dificultades y consecuencias dolorosas en sus matrimonios y en sus relaciones familiares. También creemos que Dios extiende gracia abundante a las familias desintegradas, a las que tienen hijos de diferentes padres y a las que sólo tienen uno de los padres.

Por lo tanto, creemos que El los capacita para aplicar Sus principios y realizar las funciones para tener una vida familiar saludable. Nos comprometemos a alentar, animar y a enseñar a estas familias, sobre los principios de Dios para el matrimonio y la vida familiar. También nos comprometemos a exhortar a la iglesia local para que compartan la carga de las familias desintegradas. (Santiago 1:27; 1 Timoteo 5:16; Filipenses 4:13).

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EL TRABAJO Y LA FAMILIA

Creemos que el trabajo es un aspecto importante y necesario en nuestro servicio a Dios y en nuestra responsabilidad de proveer para las necesidades de nuestra familia. También creemos que la seguridad de la familia no se encuentra en obtener logros profesionales o financieros, si éstos no están relacionados con la responsabilidad que tenemos con Dios, con nuestro cónyuge y con nuestra familia. En cambio, sí creemos que esas necesidades se satisfacen en el calor del hogar, donde los padres y los hijos experimentan armonía en las relaciones entre sí y con Jesucristo. Por lo tanto, estamos comprometidos a retar a cualquier persona o pareja para que ordene sus prioridades y para que, a través del curso de sus vidas, puedan tener éxito en sus hogares y no solamente en sus trabajos o vocaciones. (Apocalipsis 3:14-22; Efesios 6:7-8; Mateo 6:33; 1 Timoteo 5:8; 1 Tesalonicenses 4:10-12).

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MENTORES

Creemos en la amonestación bíblica de que los hombres y las mujeres mayores enseñen a los jóvenes. Creemos que las parejas más jóvenes de hoy deben buscar sabiduría y consejo en las parejas de más edad, en aquellos asuntos relacionados con el matrimonio y la familia. Creemos que las parejas mayores deben ser enseñadas y animadas para que sirvan como mentores a parejas más jóvenes y creemos que la mejor manera de llevar esto a cabo es a través de la iglesia local. Por lo tanto, nos comprometemos a establecer una estrategia de mentores, que la iglesia local pueda implementar y utilizar para construir matrimonios y familias sólidas. (Tito 2:3-5).

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EDUCACIÓN MATRIMONIAL

Creemos que los jóvenes que escogen casarse deben ser enseñados en los principios bíblicos del matrimonio. También creemos que la educación de una pareja casada no termina después de la ceremonia matrimonial, sino que continúa a través de toda la vida.

Por lo tanto, creemos que la educación antes y después del matrimonio es de gran ayuda, además de ser esencial, en el crecimiento de una pareja que desea caminar hacia la unidad matrimonial. Nos comprometemos a poner en alto, a establecer y a enseñar los preceptos del matrimonio por los cuales los solteros adultos pueden evaluar correctamente sus relaciones y prepararse para el matrimonio. Nos comprometemos a proveer la enseñanza y el entrenamiento necesarios para equipar a las parejas casadas para que vivan durante toda su vida en unidad. Finalmente, nos comprometemos a mostrarles a las parejas cómo sus matrimonios pueden ser usados por Dios para darle a otros la esperanza que sólo se encuentra en Jesucristo. (Tito 2; 2 Timoteo 3:16-17; Hechos 16:31-34; Juan 4:53).

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EL ENGAÑADOR Y LA CULTURA

Creemos que el Diablo existe y es real, el es enemigo de Dios y su naturaleza y objetivo es mentir y engañar. Creemos que el Diablo ha atacado el plan de Dios para la familia desde el comienzo de la humanidad hasta el presente. Creemos que él utiliza los diferentes aspectos de la cultura para promover la independencia personal de Dios, distorsionar las diferencias entre hombres y mujeres, confundir sus roles y colocar los derechos personales por encima de las responsabilidades del matrimonio. Creemos que el Diablo busca persuadir a las personas para que se aparten del plan de Dios para alcanzar la intimidad y la unidad matrimonial y llegar al aislamiento y el divorcio. (Juan 8:44; Génesis 3; Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12-18; 1 Pedro 5:8; Efesios 6:12; 1 Juan 2:15).

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DIOS, EL CREADOR DE LA FAMILIA

DIOS, EL PADRE

Creemos en la Paternidad de Dios. El título de "Padre" implica que Dios es un ser que se relaciona. La Biblia revela que Dios tiene cuatro relaciones principales como Padre: El es el Padre de la creación, de las naciones, del Señor Jesucristo, y de todos los creyentes. Creemos que la Biblia presenta el título de "Padre" como uno de los nombres principales que los cristianos deben utilizar al dirigirse y relacionarse con Dios. Al hacerlo así, los cristianos se identifican a sí mismos como hijos que pertenecen a la familia de Dios. Nos comprometemos a proclamar y demostrar la verdad acerca de quién es Dios y quiénes somos nosotros, para que Dios sea glorificado y para que nos pueda usar para traer a otros a Su familia, a través de una relación personal con Su Hijo. (Juan 1:12; Exodo 3:14-15; Efesios 3:16; Mateo 6:9; Romanos 8:15; Hechos 17:24-28).

DIOS, EL HIJO

Creemos que Dios, el Hijo, revelado completamente en la persona de Jesucristo, fue el sacrificio final de Dios por los pecados de la humanidad a través del derramamiento de Su sangre en la cruz y Su resurrección de entre los muertos. Creemos que Él es el único Camino para conocer a Dios el Padre y para experimentar Su plan para el matrimonio y la familia. Nos comprometemos a presentarle a Jesucristo a las personas para que, por fe, puedan recibirlo, nacer en la familia de Dios, recibir perdón de pecados y vida eterna, y comenzar una relación personal con Dios, lo cual es esencial para la vida matrimonial y familiar. (Juan 1:4,12; 17:3; 1 Juan 2:23-24; Efesios 2:19-22; Colosenses 1:13-18; Hebreos 1:1-4).

DIOS, EL ESPÍRITU SANTO

Creemos que Dios, el Espíritu Santo, es el agente y maestro de una familia y un matrimonio que refleje a Dios. Creemos que cuando las parejas cristianas y sus hijos se rinden continuamente a Su control y poder, experimentan armonía en sus matrimonios y familias. Por lo tanto, estamos comprometidos a compartir el ministerio del Espíritu Santo con las personas para que así puedan conocer mejor a Dios, para que Él sea conocido por otros y para que se apropien de Su poder para cumplir sus responsabilidades en el matrimonio y en las relaciones familiares. (Juan 14:26, 15:26, 16:5-15; Efesios 5:18-21).

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COMPROMISO

En reconocimiento de este Manifiesto y estando completamente de acuerdo con estos principios bíblicos concernientes al matrimonio y a la familia, nosotros, los que abajo firmamos, por la gracia de Dios, nos adherimos y comprometemos a practicar y enseñar lo que Dios ha dejado claro respecto a nuestras responsabilidades según Su diseño para el matrimonio y la familia.

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Impacto Familiar
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