| FamilyLife
es un ministerio de Campus Crusade for Christ y fue fundado
en el 1976 para ministrar a las parejas comprometidas para casarse
y a los matrimonios que trabajaban para la organización.
Desde ese entonces, FamilyLife ha crecido hasta llegar a ser
un ministerio internacional que ha alcanzado a más de
1,000,000 de personas a traves de sus conferencias de vida matrimonial.
En el año 1999, FamilyLife lanzó una estrategia
de alcance a las familias hispanas que residen en Estados Unidos
y sus territorios, bajo la dirección del Dr. Alberto
J. Rodríguez y su esposa Debbie. Las oficinas centrales
de este ministerio se encuentran en Little Rock, Arkansas y
contamos con un personal de más de 400 personas.
FamilyLife
existe con el propósito de glorificar a Dios, dar a
conocer a Jesucristo, y ser utilizado por Él en una
reformación de la familia. Nuestra misión es
desarrollalr familias que reflejen a Dios y transformen el
mundo, un hogar a la vez.
INTRODUCCIÓN
Durante
la última mitad del siglo veinte, la cultura ha sufrido
una decadencia sin precedentes. Aunque los avances científicos
y tecnológicos han creado una ola de prosperidad aparente
y de progreso, los valores y convicciones morales se han deteriorado
rápidamente.
En una
época, la mayoría de nuestros antepasados basaron
su sentido de lo bueno y lo malo en principios judeo-cristianos
que proveyeron bases sólidas para la vida. Hoy, la
gente ve la ética y la moral como algo relativo y subjetivo
y ha desarrollado su propia versión de "moralidad"
con muy poca o ninguna consideración hacia los patrones
absolutos.
Esta idea
de tolerancia moral también ha estado erosionando las
bases de la familia y la sociedad. Muchas personas hoy, tienen
poca o sencillamente ninguna idea sobre cómo mantener
un matrimonio exitoso y de cómo criar a sus hijos de
tal manera que lleguen a ser adultos responsables. Además,
un número creciente de educadores, políticos
y miembros de los medios de difusión están atacando
y redefiniendo la familia, creando mucha confusión
sobre lo que una familia es verdaderamente. Mucha gente proclama
hoy que los "valores familiares" son importantes,
pero el cambio gradual hacia el relativismo moral a traido
un gran debate en cuanto a lo que significa los "valores
familiares".
Abraham
Lincoln dijo, "La fortaleza de una nación se encuentra
en los hogares de su gente." Estamos convencidos de que
la familia es la columna vertebral de la iglesia cristiana
y de la sociedad en general. La historia nos muestra que si
alguna sociedad quiere sobrevivir, debe fortalecerse y edificarse
sobre las verdades bíblicas del matrimonio y la familia.
La Biblia
comienza en Génesis con el matrimonio de un hombre
y una mujer y termina en el libro de Apocalipsis con el matrimonio
de Cristo y Su Novia, la Iglesia. Entre estos dos eventos
históricos, uno en el pasado y el otro todavía
en el futuro, Dios nos dio principios permanentes para la
vida familiar, que si se siguen en un espíritu de humildad
y obediencia, nos muestran la única manera de mantener
relaciones familiares saludables.
El siguiente
documento confirma este modelo bíblico y nos desafía
a considerar cómo deberíamos vivir dentro de
las paredes de nuestras casas. Se ofrece en un espíritu
de amor y humildad, no de juicio ni contienda. Además,
no se ha tratado de que ésta sea una declaración
doctrinal exhaustiva acerca de lo que la Biblia dice sobre
el matrimonio, la familia y demás temas relacionados.
Más
bien, este documento propone hacer declaraciones que inevitablemente
van a enfrentar asuntos culturales críticos. Invitamos
a todo aquel que desee afirmar las verdades sobre el matrimonio
y la familia de acuerdo a las Escrituras, a adherirse al mismo
y hacer un compromiso para así cumplirlo. Es nuestra
esperanza que este documento sirva para presentar acertadamente
la verdad que Dios nos ha revelado en las Escrituras, nos
ayude a ver cómo es una familia desde el punto de vista
bíblico y nos muestre cómo podemos honrar y
glorificar a Dios en nuestras relaciones familiares.
Honestamente
reconocemos que, al igual que todo el mundo, hemos negado
con frecuencia las verdades bíblicas de la vida familiar
por la manera en que vivimos. Deseamos, sin embargo, comprometernos,
por la gracia de Dios, a vivir de acuerdo a los principios
aquí declarados. También nos comprometemos a
pasarlos a las generaciones futuras, para que, al reflejar
nuestras vidas familiares el carácter de Dios, Él
sea honrado y glorificado.
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LA
BIBLIA
Creemos
que la Biblia fue escrita por hombres que fueron inspirados
por el Espíritu Santo; creemos que tiene autoridad
absoluta y que no tiene ningún error en los escritos
originales. Creemos que la Biblia contiene el diseño
para construir matrimonios y relaciones familiares sólidas.
Enseña principios sobre el matrimonio y la vida familiar
que transcienden el tiempo y la cultura. Estamos comprometidos
a comunicar esta verdad bíblica para así fortalecer
y guiar al matrimonio y a la familia. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro
1:20-21; Hebreos 4:12).
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LA
FAMILIA
Creemos
que Dios fue quien dio origen a la familia. Fue fundada por
El al crear al hombre y a la mujer y establecer así
el primer matrimonio, según lo registra el libro de
Génesis. Más adelante, la Biblia define a la
familia a través de las instrucciones dadas por Dios
para que las parejas casadas tuvieran hijos ya sea por nacimiento
o por adopción. Creemos que el propósito de
la familia es glorificar y honrar a Dios formando bases espirituales,
emocionales, físicas y económicas para los individuos,
la iglesia y la sociedad.
Es en
el hogar donde los niños observan los modelos de masculinidad
y femineidad. Es en el hogar donde se les enseña a
los niños los valores morales y es en el hogar en donde
estos valores se plantan en el corazón de los niños.
Es en el hogar en donde se modela la realidad de una relación
con Dios a través de Jesucristo.
Es en
el hogar en donde la gente aprende a vivir de acuerdo a sus
convicciones. Por lo tanto, nos comprometemos a mantener en
alto el concepto de la familia como el diseño original
y primario para producir una descendencia que refleje a Dios,
que a su vez pase los valores divinos de generación
en generación. ( Efesios 3:14-15; Génesis 1:26-28;
Romanos 8:15-23; Juan 1:12; Gálatas 3:29; Salmos 78:5-7;
Deuteronomio 6:4-9).
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EL
MATRIMONIO
Creemos
que Dios, no el hombre, creó el matrimonio. Creemos
que el matrimonio fue la primera institución creada
por Dios. Creemos que la Biblia enseña que el pacto
del matrimonio es sagrado y por toda la vida. La Biblia enseña
que el matrimonio es una declaración pública
de una unión y de un compromiso mutuo hecho en privado
entre un hombre y una mujer, nunca entre dos personas del
mismo sexo. Por lo tanto, creemos que Dios le da una esposa
a un hombre y un esposo a una mujer, y ellos necesitan recibirse
el uno al otro como la provisión personal de Dios para
satisfacer sus necesidades mutuas.
Creemos
que Dios creó el matrimonio con el propósito
de que las parejas glorifiquen a Dios al llegar a ser una
sola carne y al criar a sus hijos en el conocimiento y amor
a Dios. También para que se complementen el uno al
otro y disfruten del placer sexual. Así como el "hierro
afila al hierro", creemos que Dios usa el matrimonio
para cambiar al hombre y a la mujer a la imagen de Jesucristo.
Así como la Trinidad refleja Personas iguales con diferentes
funciones, creemos que Dios creó al hombre y a la mujer
con el mismo valor pero con funciones y responsabilidades
diferentes dentro del matrimonio.
Finalmente,
declaramos que el compromiso del matrimonio dentro de nuestra
cultura debe ser estimado como una institución sagrada,
en la cual hombres y mujeres pueden experimentar el verdadero
sentido de intimidad espiritual, emocional y física,
para que así los dos puedan llegar a ser uno. (Génesis
2:18-25; Efesios 5:30-32; 1 Corintios 7:3; Mateo 19:4-6; Marcos
10:6-9,12:25; Proverbios 27:17; Romanos 1:26-27, 8:29; Hebreos
13:4; Mateo 22:30; Deuteronomio 24:5; Cantar de los Cantares).
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ESPOSOS
Creemos
que Dios ha encargado a cada esposo para que cumpla con la
responsabilidad de ser "cabeza" (siervo-líder)
de su esposa. Creemos que Dios creó en el hombre la
necesidad de una compañera, por lo cual él necesita
a su esposa como su complemento y ayuda idónea. Creemos
que el esposo le dará cuenta a Dios de cómo
amó, sirvió y proveyó para su esposa.
Rechazamos la idea de que el esposo domine a su esposa. De
la misma manera, rechazamos la idea de que el esposo deje
de cumplir con la responsabilidad de guiar a su esposa. Por
el contrario, creemos que su responsabilidad es amar a su
esposa. Este amor se distingue por el hecho de que él
tome la iniciativa en servir, cuidar y honrar a su esposa
como un regalo de Dios. Creemos que su responsabilidad es
proteger, ayudar y proveer para las necesidades físicas,
emocionales y espirituales de su esposa.
También
creemos que un esposo debe buscar y poner en alta estima la
opinión y el consejo de su esposa y tratarla como a
la compañera que ella es en Cristo. Por lo tanto, nos
comprometemos a exhortar y rogar a los hombres para que no
abusen de la responsabilidad que Dios les ha dado como esposos,
sino más bien, que expresen un amor sacrificial por
sus esposas, de la misma manera que Cristo expresó
Su amor sacrificial por la iglesia y lo demostró plenamente
en la cruz. (Génesis 2:18-25; Efesios 5:22-33; Colosenses
3:19; 1 Pedro 3:7; 1 Timoteo 5:8).
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ESPOSAS
Creemos
que Dios ha encomendado a cada esposa para que cumpla con
la responsabilidad de ser la "ayuda idónea"
de su esposo. Creemos que la esposa le dará cuenta
a Dios de cómo amó, respetó y le dio
apoyo a su esposo. Sostenemos la verdad bíblica de
que ella tiene el mismo valor para Dios que su esposo. Rechazamos
la idea de que la esposa debe asumir la responsabilidad de
liderazgo de su esposo. De la misma manera, rechazamos la
idea de que la esposa debe ceder pasivamente al dominio de
su esposo. Creemos que su responsabilidad es que voluntaria
e inteligentemente afirme, respete y se someta a su esposo
como el líder de la relación matrimonial de
acuerdo al diseño divino. Por lo tanto, nos comprometemos
a exhortar a las esposas para que sean el apoyo de sus esposos,
aceptando los privilegios y responsabilidades de su rol como
su ayuda. (Génesis 2:18-25; Efesios 5:22-33; Colosenses
3:18; 1 Pedro 3:1-6; Proverbios 31:10-12).
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UNIÓN
SEXUAL
Creemos
que la Biblia claramente declara que el matrimonio es el único
contexto para la intimidad sexual. Creemos que la cultura
contemporánea está presionando la mente de los
solteros para que prematuramente participen en actos que están
designados a practicarse solamente dentro del contexto del
matrimonio. Nuestra cultura ha rechazado el plan de Dios respecto
a la intimidad sexual, promoviendo diversas maneras de promiscuidad
sexual. Como consecuencia, ha traído sobre sí
misma enfermedades sexuales y relaciones disfuncionales.
Creemos
en la pureza y en la fidelidad sexual. Por lo tanto, nos comprometemos
a entrenar a los padres para que enseñen a sus hijos
desde una edad temprana a que respeten su sexualidad y preserven
su virginidad y pureza hasta el matrimonio. Nos comprometemos
a transmitir el mensaje a los adolescentes, los adultos solteros
y a las parejas casadas de que la intimidad sexual solamente
es permitida dentro del contexto del matrimonio. (Génesis
2:24-25; Romanos 1:24-27; 1 Tesalonicenses 4:3-8).
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PADRES
Creemos
que Dios le ha encomendado al padre la responsabilidad de
ser el líder de la familia. El es responsable delante
de Dios de guiar a su familia por medio de un amor sacrificial
por su esposa e hijos y de proveer para sus necesidades físicas,
emocionales y espirituales. Creemos que la mejor manera en
que un padre puede amar a sus hijos es amando a su esposa.
Creemos que los niños obtienen mucho de su concepto
de Dios a través de sus padres. Creemos que el padre
tiene la responsabilidad de enseñar a sus hijos a través
de la instrucción y del ejemplo, las verdades de la
Biblia y cómo aplicarlas de una manera práctica
a la vida diaria. Por lo tanto, un padre debe invertir tanto
tiempo de calidad como cantidad con cada uno de sus hijos.
Creemos
que el padre debe demostrar un carácter de integridad
hacia Dios, que sea evidente en su humildad, ternura y paciencia
hacia sus hijos. Creemos que un padre debe demostrar amor
a cada hijo a través de la disciplina consistente.
Por lo tanto, estamos comprometidos a hacer volver el corazón
de los padres hacia sus hijos, enfatizando la importancia
de su papel como padre, y a exhortar a cada padre para que
sea un ejemplo de amor hacia Dios y Su Palabra, un ejemplo
de amor hacia su esposa y un ejemplo de amor hacia sus hijos.
(Malaquías 4:6; Efesios 6:4; Colosenses 3:20-21; Deuteronomio
6:4-9; 1 Timoteo 3:4-5; 5:8).
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MADRES
Creemos
que Dios ha designado de manera única a la mujer para
ser madre. Creemos que la mejor manera en que una madre puede
amar a sus hijos es amando al padre de éstos. También
creemos que Dios ha creado a la mujer con una habilidad innata
muy especial para criar y cuidar a sus hijos.
Por lo
tanto, creemos que las madres son las personas más
indicadas para realizar las responsabilidades vitales de amar,
criar y cuidar a los niños. Creemos que estas responsabilidades
deben realizarse antes de considerar cualquier otra. Creemos
que nuestra cultura ha devaluado el papel de las madres dándole
mayor importancia a actividades realizadas fuera de la casa.
Reconocemos
que hay casos donde será necesario que la madre trabaje
fuera de la casa (dificultades económicas, madres solteras);
sin embargo, también creemos que algunas parejas han
escogido vocaciones y estilos de vida que resultan en la falta
de énfasis en la importancia del papel de la madre
como una fuente primaria en la nutrición emocional
de los hijos.
Por lo
tanto, nos hemos comprometido a presentar un marco bíblico
a través del cual las parejas puedan evaluar correctamente
sus prioridades a la luz del papel de una madre. Nos comprometemos
a elevar y reconocer el papel tan importante que Dios le otorga
a la maternidad en Su economía para la familia. Nos
comprometemos a exhortar a las madres a que modelen el amor
a Dios y su Palabra, a modelar amor por sus esposos y amor
por sus hijos. (Tito 2:4-5; 1 Tesalonicenses 2:7; Proverbios
14:1-31; Deuteronomio 6:6, 11:19; Ezequiel 16:44-45).
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HIJOS
Creemos
que los hijos son un regalo de Dios y deben ser recibidos
y tratados como tales. Creemos que la vida de un niño
comienza en el momento de la concepción. Creemos que
los niños tienen una responsabilidad especial hacia
Dios de obedecer y honrar a sus padres. Creemos que la identidad
y el crecimiento espiritual de un niño se verá
afectado por la devoción, o la falta de ella, de sus
padres hacia Dios, su devoción mutua como pareja y
hacia el niño. Los padres deben verse a sí mismos
como embajadores, trabajando para construir un carácter
sólido en la vida de sus hijos a través de una
devoción a Dios consistente, de nutrirles emocionalmente,
la disciplina, la enseñanza del bien y del mal. Nos
hemos comprometido con el plan de Dios de compartir Su amor
de generación en generación, animando a los
padres a amar a sus hijos "para que las generaciones
futuras puedan conocer el amor y el perdón de Cristo".
(Efesios 6:1-3; Colosenses 3:20; Salmos 78:5-8, 127:3-5; 139:13-16;
Proverbios 4:1, 6:20).
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MATRIMONIOS
SIN HIJOS
Creemos
que Dios ha permitido que algunas parejas no tengan hijos
biológicos de acuerdo a Su plan soberano para sus vidas.
Creemos que las parejas sin hijos no poseen menor valor delante
de Dios que aquellas que sí los tienen. Creemos en
animar a las parejas sin hijos para que consideren la adopción
como una alternativa para su familia. Estamos comprometidos
a animar a las parejas sin hijos para que transmitan un legado
de devoción a Dios a través de su involucramiento
con los niños de sus familias inmediatas, iglesias
y comunidades. (Lucas 1:6-7; Romanos 8:28-29).
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ABUELOS
Creemos
que los abuelos deben ser honrados como miembros valiosos
de la familia. Creemos que su sabiduría para vivir
debe ser buscada y pasada a sus hijos y a los hijos de sus
hijos. También creemos que los abuelos tienen la responsabilidad
de servir como modelos para sus nietos y enseñarles
cómo conocer a Jesucristo y cómo crecer en una
relación personal con Él, así como transmitirles
principios bíblicos para una vida de fidelidad a Dios.
El Antiguo Testamento está lleno de ejemplos de abuelos
y abuelas que hicieron excelentes papeles como tales.
Por lo
tanto, nos comprometemos a honrar a los abuelos alentando
a sus hijos y nietos para que escuchen sus palabras llenas
de sabiduría. También nos comprometemos a exhortar
a los abuelos para que se involucren activamente con sus nietos
cada vez que les sea posible. (1 Timoteo 5:4; Génesis
18:18-19; Proverbios 17:6; Salmo 78).
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LA
IGLESIA
Creemos
que la familia y la iglesia son interdependientes. Una responsabilidad
primordial de la iglesia es la de ayudar a construir familias
que reflejen a Dios, y estas familias a su vez ayudan al desarrollo
de la iglesia. Creemos que la familia suple en pequeña
escala, las funciones de la iglesia local. Creemos que la
iglesia local es el hogar espiritual en donde las familias
se reunen para adorar a Dios unidas. Este es el lugar en donde
el conocimiento y amor de Dios es comunicado a los padres,
las madres y los hijos.
Por lo
tanto, estamos comprometidos a exhortar a las familias para
que apoyen a la iglesia local involucrándose en ella.
También nos hemos comprometido a exhortar a la iglesia
local para que mantenga como prioridad el ayudar a construir
matrimonios y familias sólidas que reflejen a Dios.
(1 Timoteo 3:15; Efesios 5:22-33; Filemón 1:2; Colosenses
4:15).
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DIVORCIO
Creemos
que el plan de Dios para el matrimonio es que éste
sea un compromiso para toda la vida entre un hombre y una
mujer. Creemos que Dios aborrece el divorcio. También
creemos que el divorcio le hace daño a todas las personas
involucradas. Por lo tanto, se debe animar a la reconciliación
de un matrimonio y desalentar todo síntoma de divorcio.
Creemos también que Dios permite el divorcio en ciertas
situaciones, no porque ésta sea Su voluntad sino por
la dureza de corazón de las personas. Creemos que,
de acuerdo a la Biblia, Dios permite el divorcio en el caso
de adulterio y en el caso en que un cónyuge inconverso
decida abandonar el compromiso del matrimonio.
Creemos,
sin embargo, que es la prioridad de Dios que la unidad matrimonial
sea restaurada y que a través del poder del evangelio
de Jesucristo, la pareja experimente el perdón y la
reconciliación. Creemos que en el caso desafortunado
del abuso y del abandono, Dios ha provisto protección
para el cónyuge abusado y provisión para el
sostenimiento de los niños a través de la iglesia,
las leyes civiles, consejeros cristianos, la oración
y otras medidas prácticas. Creemos que Dios puede restaurar
a las personas heridas por el divorcio y a matrimonios que
se han deshecho, a través de Su gracia, por el poder
de Su Espíritu Santo, y por Sus verdades prácticas
que encontramos en la Biblia. (Malaquías 2:16; Mateo
5:31-32, 19:3-9; Marcos 10:6-12; Lucas 16:18; Romanos 7:1-3;
Romanos 13:1-5; 1 Corintios 7:15).
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MADRES
SOLAS Y PADRES SOLOS
Creemos
que, idealmente, un niño necesita la influencia de
ambos, un padre y una madre, para que tenga un desarrollo
saludable en su vida y en sus relaciones con otros. Al mismo
tiempo, reconocemos que la gracia de Dios es suficiente y
que El es un padre para el huérfano y un esposo para
aquella que no lo tiene. También creemos que Dios es
el protector de los huérfanos y el amigo y esposo de
viudos y viudas.
Creemos
que Dios, por Su gracia, puede llenar el vacío que
deja la falta de uno de los padres para llevar a cabo Sus
propósitos eternos de formar el carácter de
Cristo en los padres solteros y en sus hijos. Creemos que
una madre o un padre solo, junto con sus hijos constituyen
una familia y como tal, Dios tiene en Su Palabra, principios
para el buen desarrollo de ellos como familia. Creemos que
la iglesia local debe ser un hogar para los padres solos y
sus hijos, rodeando a estos niños con personas que
amen a Dios y les sirvan como mentores, supliendo así
el modelo del padre o de la madre que no está presente.
Por lo
tanto, nos comprometemos a exhortar a los cristianos dentro
de las iglesias locales, para que ayuden creativamente a suplir
las necesidades asociadas con los hogares con un solo padre.
Nos hemos comprometido a alentar y dar ánimo a las
familias con un solo padre proveyéndoles recursos y
desarrollando principios bíblicos que ayuden a aquellos
que se enfrentan con la tarea de criar a sus hijos solos.
(Salmo 68:5-6; 1 Corintios 7:32; Santiago 1:27; 1 Timoteo
5:3-16; Romanos 8:28-29; Lucas 18:3-5).
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FAMILIAS
DESINTEGRADAS Y FAMILIAS CON HIJOS DE DIFERENTES PADRES
Creemos
que aunque ésta no es Su voluntad, Dios ha permitido
a hombres y a mujeres, ya sea por malas decisiones o circunstancias
fuera del control de las personas, a afrontar dificultades
y consecuencias dolorosas en sus matrimonios y en sus relaciones
familiares. También creemos que Dios extiende gracia
abundante a las familias desintegradas, a las que tienen hijos
de diferentes padres y a las que sólo tienen uno de
los padres.
Por lo
tanto, creemos que El los capacita para aplicar Sus principios
y realizar las funciones para tener una vida familiar saludable.
Nos comprometemos a alentar, animar y a enseñar a estas
familias, sobre los principios de Dios para el matrimonio
y la vida familiar. También nos comprometemos a exhortar
a la iglesia local para que compartan la carga de las familias
desintegradas. (Santiago 1:27; 1 Timoteo 5:16; Filipenses
4:13).
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EL
TRABAJO Y LA FAMILIA
Creemos
que el trabajo es un aspecto importante y necesario en nuestro
servicio a Dios y en nuestra responsabilidad de proveer para
las necesidades de nuestra familia. También creemos
que la seguridad de la familia no se encuentra en obtener
logros profesionales o financieros, si éstos no están
relacionados con la responsabilidad que tenemos con Dios,
con nuestro cónyuge y con nuestra familia. En cambio,
sí creemos que esas necesidades se satisfacen en el
calor del hogar, donde los padres y los hijos experimentan
armonía en las relaciones entre sí y con Jesucristo.
Por lo tanto, estamos comprometidos a retar a cualquier persona
o pareja para que ordene sus prioridades y para que, a través
del curso de sus vidas, puedan tener éxito en sus hogares
y no solamente en sus trabajos o vocaciones. (Apocalipsis
3:14-22; Efesios 6:7-8; Mateo 6:33; 1 Timoteo 5:8; 1 Tesalonicenses
4:10-12).
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MENTORES
Creemos
en la amonestación bíblica de que los hombres
y las mujeres mayores enseñen a los jóvenes.
Creemos que las parejas más jóvenes de hoy deben
buscar sabiduría y consejo en las parejas de más
edad, en aquellos asuntos relacionados con el matrimonio y
la familia. Creemos que las parejas mayores deben ser enseñadas
y animadas para que sirvan como mentores a parejas más
jóvenes y creemos que la mejor manera de llevar esto
a cabo es a través de la iglesia local. Por lo tanto,
nos comprometemos a establecer una estrategia de mentores,
que la iglesia local pueda implementar y utilizar para construir
matrimonios y familias sólidas. (Tito 2:3-5).
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EDUCACIÓN
MATRIMONIAL
Creemos
que los jóvenes que escogen casarse deben ser enseñados
en los principios bíblicos del matrimonio. También
creemos que la educación de una pareja casada no termina
después de la ceremonia matrimonial, sino que continúa
a través de toda la vida.
Por lo
tanto, creemos que la educación antes y después
del matrimonio es de gran ayuda, además de ser esencial,
en el crecimiento de una pareja que desea caminar hacia la
unidad matrimonial. Nos comprometemos a poner en alto, a establecer
y a enseñar los preceptos del matrimonio por los cuales
los solteros adultos pueden evaluar correctamente sus relaciones
y prepararse para el matrimonio. Nos comprometemos a proveer
la enseñanza y el entrenamiento necesarios para equipar
a las parejas casadas para que vivan durante toda su vida
en unidad. Finalmente, nos comprometemos a mostrarles a las
parejas cómo sus matrimonios pueden ser usados por
Dios para darle a otros la esperanza que sólo se encuentra
en Jesucristo. (Tito 2; 2 Timoteo 3:16-17; Hechos 16:31-34;
Juan 4:53).
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EL
ENGAÑADOR Y LA CULTURA
Creemos que el Diablo existe y es real, el es enemigo de Dios
y su naturaleza y objetivo es mentir y engañar. Creemos
que el Diablo ha atacado el plan de Dios para la familia desde
el comienzo de la humanidad hasta el presente. Creemos que
él utiliza los diferentes aspectos de la cultura para
promover la independencia personal de Dios, distorsionar las
diferencias entre hombres y mujeres, confundir sus roles y
colocar los derechos personales por encima de las responsabilidades
del matrimonio. Creemos que el Diablo busca persuadir a las
personas para que se aparten del plan de Dios para alcanzar
la intimidad y la unidad matrimonial y llegar al aislamiento
y el divorcio. (Juan 8:44; Génesis 3; Isaías
14:12-14; Ezequiel 28:12-18; 1 Pedro 5:8; Efesios 6:12; 1
Juan 2:15).
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DIOS,
EL CREADOR DE LA FAMILIA
DIOS,
EL PADRE
Creemos
en la Paternidad de Dios. El título de "Padre"
implica que Dios es un ser que se relaciona. La Biblia revela
que Dios tiene cuatro relaciones principales como Padre: El
es el Padre de la creación, de las naciones, del Señor
Jesucristo, y de todos los creyentes. Creemos que la Biblia
presenta el título de "Padre" como uno de
los nombres principales que los cristianos deben utilizar
al dirigirse y relacionarse con Dios. Al hacerlo así,
los cristianos se identifican a sí mismos como hijos
que pertenecen a la familia de Dios. Nos comprometemos a proclamar
y demostrar la verdad acerca de quién es Dios y quiénes
somos nosotros, para que Dios sea glorificado y para que nos
pueda usar para traer a otros a Su familia, a través
de una relación personal con Su Hijo. (Juan 1:12; Exodo
3:14-15; Efesios 3:16; Mateo 6:9; Romanos 8:15; Hechos 17:24-28).
DIOS,
EL HIJO
Creemos
que Dios, el Hijo, revelado completamente en la persona de
Jesucristo, fue el sacrificio final de Dios por los pecados
de la humanidad a través del derramamiento de Su sangre
en la cruz y Su resurrección de entre los muertos.
Creemos que Él es el único Camino para conocer
a Dios el Padre y para experimentar Su plan para el matrimonio
y la familia. Nos comprometemos a presentarle a Jesucristo
a las personas para que, por fe, puedan recibirlo, nacer en
la familia de Dios, recibir perdón de pecados y vida
eterna, y comenzar una relación personal con Dios,
lo cual es esencial para la vida matrimonial y familiar. (Juan
1:4,12; 17:3; 1 Juan 2:23-24; Efesios 2:19-22; Colosenses
1:13-18; Hebreos 1:1-4).
DIOS, EL ESPÍRITU SANTO
Creemos
que Dios, el Espíritu Santo, es el agente y maestro
de una familia y un matrimonio que refleje a Dios. Creemos
que cuando las parejas cristianas y sus hijos se rinden continuamente
a Su control y poder, experimentan armonía en sus matrimonios
y familias. Por lo tanto, estamos comprometidos a compartir
el ministerio del Espíritu Santo con las personas para
que así puedan conocer mejor a Dios, para que Él
sea conocido por otros y para que se apropien de Su poder
para cumplir sus responsabilidades en el matrimonio y en las
relaciones familiares. (Juan 14:26, 15:26, 16:5-15; Efesios
5:18-21).
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COMPROMISO
En reconocimiento
de este Manifiesto y estando completamente de acuerdo con
estos principios bíblicos concernientes al matrimonio
y a la familia, nosotros, los que abajo firmamos, por la gracia
de Dios, nos adherimos y comprometemos a practicar y enseñar
lo que Dios ha dejado claro respecto a nuestras responsabilidades
según Su diseño para el matrimonio y la familia.
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